20210113

Justamente comenzábamos la recopilación de la semana pasada con un articulo que señalaba el fin de la supuesta neutralidad de las plataformas sociales como uno de los cambios más importantes en Internet durante el año 2020. Después del bochornoso intento de cutre-golpe de estado de la semana pasada, Facebook fue la primera plataforma  (por una vez) en suspender indefinidamente las cuentas sociales de Trump, seguida unos días después por Twitter y otras.

Aunque estas medidas son bienvenidas (¡al menos en esta recopilación!), y a pesar de lo problemático de que esta decisión esté en unas pocas manos privadas, sin duda todo huele al desmarque desesperado de última hora de asesores y políticos del partido republicano, que han dejado solo a Trump a toda velocidad. El problema es que todo esto suceda a pocos días del fin de su mandato, y cuando su comportamiento casi-criminal y antidemocrático es ya indiscutible: pero en realidad, Trump lleva comportándose de forma antidemocrática durante los últimos 4 años, y sin estos apoyos políticos y sin las plataformas sociales haciendo la vista gorda no habría llegado tan lejos como le han dejado llegar.

El cutre-intento de golpe de estado que protagonizaron los trumpistas más acérrimos ha generado consternación y mofa a partes iguales. Como se reflexiona en esta columna, la única diferencia con un golpe de estado fascista bien organizado ha sido simplemente esa: el no estar bien organizado y no tener posibilidades de éxito desde un principio. Pero quizá esto solo sea un primer experimento: “Se trata de un fascismo incipiente, un fascismo en su fase experimental y especulativa, en la cual está formando una coalición de fuerzas populares minoritarias con elementos del ejecutivo y el ala represiva del Estado. Sería devastadoramente estúpido, complaciente más allá de lo creíble, esperar que la democracia de Estados Unidos se mantenga lo suficientemente estable en los próximos años como para negarle a este incipiente fascismo más oportunidades de solidificarse y crecer. “

La borrasca Filomena y el frio polar que atravesamos durante el fin de semana pasado está directamente relacionado con el cambio climático, más concretamente con el aumento de temperatura de los polos que ha causado la ruptura del llamado “vórtice polar”.

Las uniones sindicales en las empresas de Silicon Valley son toda una rareza, así que empleados de Google se organicen en su propio sindicato es siempre una buena noticia. Aunque el sindicato es todavía minoritario, tiene en sus metas mucho más que las condiciones laborales: “Chewy Shaw, an engineer at Google in the San Francisco Bay Area and the vice chair of the union’s leadership council, said the union was a necessary tool to sustain pressure on management so that workers could force changes on workplace issues. “Our goals go beyond the workplace questions of ‘Are people getting paid enough?’ Our issues are going much broader,” he said. “It is a time where a union is an answer to these problems.” (..) The new union is the clearest sign of how thoroughly employee activism has swept through Silicon Valley over the past few years. While software engineers and other tech workers largely kept quiet in the past on societal and political issues, employees at Amazon, Salesforce, Pinterest and others have become more vocal on matters like diversity, pay discrimination and sexual harassment.”

No podíamos empezar el año sin enlazar algo relacionado con el Santo Patrón de esta recopilación, William Gibson, así que aquí va una mini-entrevista sobre sus influencias literarias, con varias recomendaciones sabrosas para investigar.

Hablando de San Gibson, hace poco leí el relato original que dio nombre al término con el que se denominaría la corriente literaria que, entre otros, William Gibson colaboró a construir: el Cyberpunk. Aunque el relato original tiene más que ver con historias de hackers adolescentes, es todo un logro que en 1980 Bruce Bethke fuera capaz de anticipar él solito el feeling de películas como Hackers (¡15 años antes!) o de historias reales como las relatadas en The Hacker Crackdown.

Nunca había pensado que lo del “sintetizador vocal” podía llegar a ser algo tan literal.

¿Una versión del clásico de Tool para sección de Metales (los de viento, claro)? Pues yo ya.


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