20210210

En este siglo, el mayor desafío al que se enfrenta el “surveillance state” no es tener más fuentes de información con las que vigilar a la población civil. Esto se ha logrado con creces, y apenas hay espacio para más cámaras de CCTV, sensores, satélites, o seguimiento digital. El verdadero problema es extraer patrones e información de esa miríada de datos (y evitar así la llamada “surveillance overload”). Ahí es donde entra en juego la industria de las “fusion technologies”, y en este artículo de WIRED nos dan una pincelada de su origen y crecimiento desbocado durante la última década.

Y aunque, desde luego, estos sistemas se pueden construir con medidas para salvaguardar la privacidad de los ciudadanos, parece poco probable que estados e industria estén muy preocupados ahora mismo por esto: “But the uncomfortable truth is that fusion’s more dystopian incarnations are already out in the world. Dahlia Peterson, a research analyst at Georgetown’s Center for Security and Emerging Technology, told me that fusion architectures are central to the Chinese government’s campaign against dissidents and minority citizens, particularly the Uighur Muslim group. One such system, the Integrated Joint Operations Platform, fuses together facial recognition scans from CCTV cameras; financial, medical, and criminal records; hardware identifiers from smartphones and computers; even mandatory questionnaires that ask residents, among other things, how many times they pray each day. According to reporting by The New York Times, a cloud computing center in Xinjiang, powered in part by chips from Nvidia, can comb through hundreds of millions of photos and reports from the area’s many checkpoints while applying real-time analytics to up to 1,000 CCTV cameras simultaneously.”

Curioso efecto psicológico: al parecer percibimos como más seguras, aún siendo del mismo material, las mascarillas de color negro (quizá por su apariencia más solida, o por que se ven menos las costuras) o las de color blanco (quizá por su “pureza”).

Y hablando de pandemia: un nuevo estudio científico apunta al cambio climático como potencial causa del salto del covid de murciélagos a humanos. La cadena, en este caso, sería: emisiones y calentamiento global convierten zonas con matorrales tropicales del sur de china en sabanas tropicales, más favorables a la proliferación de diversas especies de murciélagos, que a su vez están más en contacto con humanos porque las zonas urbanas también crecen más. Y posiblemente, así estamos ahora.

En el bloqueo de última hora a Trump desde las plataformas sociales que pudimos presenciar hace una semanas, las corporaciones se pusieron de parte de la constitucionalidad de USA (por fin) frente al intento de estado de excepción del cutre-golpe alentado por el ex-presidente.

Pero, como se reflexiona en esta columna, ¿qué hubiera pasado si los directivos de la plataforma hubieran decidido que el golpe era la vía “constitucional”, y la victoria de Biden la “excepcionalidad”? ¿Qué será lo que decidan en la siguiente crisis? “Se revela un estatuto del presente que permite identificar al soberano actual: el propietario de los medios de comunicación que permiten la visibilidad y la operatividad del vínculo entre el pueblo difuso y su líder. Esta vez han estado de la parte del orden constituido. ¿Pero quién garantiza que una próxima vez no se decidan del lado de la producción del estado de excepción? ¿De qué dependerá que se sitúen de una parte o de otra? ¿O qué sucedería si un próximo líder fuera propietario, como Hitler, de los nuevos medios de producción de propaganda? ¿Acaso no es esa la fuerza soberana última de Putin y del Politburó chino?”

En esta charla, Eva Belmonte (directora de Civio y autora de El BOE nuestro de cada día) nos cuenta un poco más sobre el trabajo que desarrollan en la fundación y cómo, durante la pandemia, ha resultado ser más importante que nunca.

La primera que he ido a buscar en el diccionario ha sido, por supuesto, “ciberespacio”

Gracias a este calendario, ni un día en 2021 sin recordar o conocer el papel de una mujer en Ciencia/Tecnología/Matemáticas/Ingeniería.

Un nuevo eco-museo bajo el agua por parte de Jason deCaires, que ya se une a los de Lanzarote o Maldivas.

Y el enlace anterior me trajo automáticamente a la cabeza la portada de “Empty”, muy ciberpunki álbum que God Lives Underwater lanzara en 1995. Si no me equivoco, la escultura que aparece en la portada del disco también es obra de Jason deCaires.


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