20201104

La pesadilla ya está aquí: no era una victoria aplastante de Trump, era una (posible) victoria ajustada de Biden donde el voto por correo sea decisivo, para que así el Cleptócrata en Jefe pudiera lucir sin complejos su verdadera vocación: el Fascismo.

Porque cuando los votos valen sólo si te hacen ganar, o si las leyes sólo valen si te hacen ganar, o si los procedimientos democráticos sólo valen si te hacen ganar, no estamos hablando de Democracia: estamos hablando de Fascismo. 

Y el Fascismo se construye, principalmente, con mentiras. Tantas como para llenar un muro.

No queremos dejar de pasar la oportunidad de señalar el papel de las plataformas digitales en las elecciones: si bien en 2016 el papel que jugaron fue evidente (con el escándalo de Cambridge Analytica), para estas elecciones el propósito de enmienda ha sido empeñarse en proyectar la fantasía de las redes sociales como “espacio neutral”. Aunque si seguimos el rastro del dinero, ya no tanto: “Facebook doesn’t disclose the advertiser’s target audience for the ads, nor does it disclose how its algorithms rate the ad’s relevance, so it’s impossible to say how much of an ad’s ultimate price was the product of its target audience and how much was due to subsidies by Facebook. Osborne didn’t respond to The Markup’s question as to whether Facebook has checked for algorithmic bias, political or otherwise, in its relevance algorithms. “

Como hemos comentado muchas veces, la narrativa de los algoritmos racionales e imparciales tiene bastante de fantasía: la tecnología la hacen personas con sesgos, y esos sesgos se cuelan hasta en los algoritmos. Debido a su elevada exposición a las plataformas y redes sociales, los adolescentes de minorías son especialmente vulnerables a este “racismo algorítmico”, que además ha sido muy útil para amplificar el acoso racista que ya existía online, y crear burbujas de radicalización que generen más acosadores: “Algorithmic racism exists in a thriving ecosystem of online discrimination, and algorithms have been shown to amplify the voices of human racists. Black teens experience an average of five or more instances of racism daily, much of it happening online and therefore mediated by algorithms. Radicalization pipelines on social platforms such as YouTube can lead users down rabbit holes of videos designed to recruit young people, radicalize them, and inspire them to commit real-world violence.”

¿Para que hacen falta influencers humanos, que tienen que comer y dormir, cuando los podemos tener virtuales? Este artículo nos introduce en la incipiente industria de los influencers ficticios generados por equipos de marketing y arte 3D, de las marcas que apuestan por ellos, y del respaldo que están recibiendo por parte inversores de capital riesgo. Lo que leíamos hace años en “Idoru” de William Gibson (o en el relato corto “El Patrón de Yancy” de Philip K. Dick), ya es un negocio. Bienvenidos a 20 minutos en el Futuro.

En un nuevo capítulo de “usos rocambolescos de la tecnología”, la Audiencia Nacional ha tenido que bloquear el uso de teletexto en algunas prisiones, ya que su red exterior le hacía llegar mensajes en clave a través de los clasificados que pueden leerse allí.

Especial atención merecen los nombres clave usados en los mensajes (aunque no tanto su ortografía) “Por ejemplo en este caso las palabras “Pantoja” y “picapiedra” les servía para identificar que ese aviso iba dirigido a ellos. “Hola amigo Pantoja espero te encuentres vien (sic) amigo no he podido aser (sic) el trabajo de la parcela porque esa no es la dirección y able (sic) con el amigo de Galicia”. Este fue uno de los mensajes detectados por la Guardia Civil en la investigación de esta causa.”

Un vistazo al alucinante mundo de los videojuegos clandestinos checoslovacos de finales de los 80, donde adolescentes protestaban contra (y se burlaban de) el régimen comunista usando como protagonistas a héroes del cine americano como Indiana Jones o Rambo. Uno de ellos, la aventura conversacional The Adventures of Indiana Jones in Wencelas Square, ha sido traducida al inglés y se puede jugar directamente en el navegador.

En su canal de youtube, Petros Klampanis se está marcando varias covers super-interesantes, como ésta en la que adopta un rol de producción. El blanco y negro también ayuda porque viste mucho.


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