20200304

¿Cómo no íbamos a abrir esta semana con algo relacionado con el Coronavirus? ¡En esta recopilación no queremos renunciar a la oportunidad de sumar a vuestras preocupaciones!

En concreto, en este artículo se apunta a una teoría (que es sólo eso: teoría) sobre cómo el progresivo calentamiento global está preparando a los patógenos para soportar mayores temperaturas, y por tanto, a resistir mejor la principal estrategia que tiene nuestro cuerpo para combatirlos (que es subirnos la fiebre). Es decir, que es posible que este tipo de potenciales pandemias vayan a ser cada vez más frecuentes.

También recomendamos seguir en twitter a @CoronaVid19, que al menos nos echaremos unas risas.

No todo van a ser malas noticias: en este caso, investigadoras del MIT han conseguido entrenar un modelo de Deep Learning (una red neuronal) para aprender a reconocer los rasgos moleculares que hacen efectivos a los antibióticos que conocemos. Luego les han puesto a analizar una base de datos de más de 100.000 compuestos que se investigan actualmente, para localizar los candidatos a mejor antibiótico revelación del año (y los resultados, al parecer, son bastante prometedores).

Casos como el anterior son muy buenos ejemplos de lo positivo de las técnicas de IA y de Deep Learning, pero es muy fácil usarlos mal. Este artículo cuenta muy bien cómo el uso cada vez más extendido de algoritmos para componer los turnos y calendarios de empleados de retail/hospedería puede estar ahorrando costes a los propietarios de esos negocios, pero está empeorando a ojos vista la vida de los trabajadores.

Quizá el problema no está en los algoritmos, está más bien en crear esos algoritmos sin tener en cuenta que las personas que trabajan en esos turnos necesitan conciliar, que se pueden quemar, que necesitan horarios estables para dormir bien, y que necesitan poder planificar vacaciones con cierta antelación. En fin, que son seres humanos, y no máquinas disponibles en cualquier horario y cualquier dia de la semana.

Sin duda, el artículo más brillante que he leído esta semana. Pasen y descubran el Internet de las Broncas (The Internet of Beefs), donde lo más importante es que los conflictos sean irresolubles, personalistas, poco rigurosos, y, sobre todo, constantes. ¿Los beneficiados? Los nuevos “señores feudales” del Internet de las Broncas, que hacen caja azuzando a sus “escuderos” a una interminable “guerra cultural” contra la “dictadura progre”, para evitar el “fin de la civilización occidental”.

Como se dice en el artículo: “You cannot predict the course of a culture war by trying to understand it as a military conflict. You can only predict it by trying to understand it as the deliberate perpetuation of a culture of conflict by those with an interest in keeping it alive.”

Este relato de ficción mezcla hechos reales y what-ifs para dibujar los ultimos 13 años de un Internet alternativo en el que Youtube no llegó a triunfar, ni a ser comprado por Google. Está todo bastante bien llevado, incluso el hecho de que en 2020 la gente siga usando Second Life (que llega a tener su propia burbuja inmobiliaria virtual).

Casi todas las grandes empresas de paquetería han dejado de trabajar en Amazon en España, porque en algunos casos llega a ser anti-rentable. ¡Pero no hay problema! Para eso está Correos (es decir, el Estado): para asumir los repartos más deficitarios, y seguir asegurando los beneficios de los propietarios de Amazon. ¿No debería ser al revés?

Este especial del New York Times repasando las mejores ilustraciones editoriales usadas en sus artículos durante 2019 es, simplemente, una maravilla.

Aparte del virtuosismo técnico (que lo tiene, y mucho), me parece que lo que hace que Thundercat sea un bajista tan especial es que toca el bajo eléctrico como nadie más lo hace: su estilo es único, y cada nota es pura expresión personal y artística.


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