20200506

No sé si esto es hipercapitalismo en todo su esplendor, donde ni con la pandemia dejamos de consumir sin parar, de auto-explotarnos y de convertir todo (hasta nuestros cuerpos) en producto.

O si esto es una manera ingeniosa de no tener que cerrar un negocio, y seguir dando entretenimiento escénico (burlesque de contenido adulto) a la comunidad.

O si ya estamos un poco más cerca de un futuro distópico de los que se imaginaban en las películas, novelas, y videojuegos cyberpunkis de los 80-90.

La verdad, no lo sé. Bienvenidos a “20 Minutos en el Futuro”.

Lo que sí que está claro es que cada vez más vamos a ver situaciones que antes sólo éramos capaces de imaginar como ficción, y casi siempre va a ser inquietante y flipante a partes iguales.

La alt-right (estadounidense, pero no sólo) está convencida de que tener que hacer confinamiento en tu casa, con wi-fi, netflix, y sin escasez de energía ni alimentos, es estar sometido a un “opresor regimen fascista”.

Es “gracioso” leer estas cosas, sobre todo cuando los valores que ellos promueven y el tipo de sociedad que les gustaría dirigir sí que se acerca en buena parte al fascismo. Elon Musk es uno de tantos que se dedica a impulsar este tipo de narrativas disparatadas, y desgraciadamente mucha gente está dispuesta a escuchar.

En este artículo de opinión se cuenta como la industria del automóvil de USA en los años 20 (muy boyante, pero muy hostil a sindicatos y a las reclamaciones de los trabajadores) tuvo que aceptar (y casi liderar) fuertes regulaciones y progresos en derechos laborales para poder sobrevivir a la Gran Depresión.

Dentro de todo lo malo de la crisis que vivimos ahora, quizá salga algo bueno, y Amazon, Google, y demás quizá tengan que hacer el equivalente de lo que hicieron los gigantes del automóvil en los años 30. Entre los empleados de Amazon, desde luego, algo se mueve ya.

La Inteligencia Artificial puede ayudarnos a analizar nuestros propios sesgos, como los que se implementan en el lenguaje.

En este estudio, se analizó la cobertura mediática en las primarias del partido laborista de UK, y me temo que el resultado no nos sorprenderá: “The results were startling: articles covering the only man in the race, Keir Starmer, were 4.4 times more likely to describe him using words meaning “preferred” and “favoured”, whereas the female candidates were 1.9 times more likely to be described using words such as “brave” (arguably patronising in this context), “sad”, “violent/angry”, and “dislike”. Moreover, the results show that there is a huge focus on gender through the use of titles such as “Ms” or “Mrs”, which they were three times more likely to use for female candidates, whereas Starmer was referred to mostly by just his surname or the honorific “Sir”, which holds a positive connotation. Finally, Starmer was 1.6 times more likely to be discussed in terms of professional employment, politics, law and order, and belonging to a group, whereas the female candidates were much more likely to be discussed in relation to their families and, particularly, their fathers.”

El Salón del Comic de Barcelona, tras cancelar la edición de este año, está haciendo una serie de charlas online super-interesantes. Ésta de la última semana es de las que más me ha gustado. En ella se hacen buenas reflexiones sobre cómo imaginamos y pensamos en nuestro futuro, con el cómic como hilo conductor.

En esta cuarentena con muchos eventos y lanzamientos parados, hemos vivido una fiebre de contenido cultural gratuito (cómics, teatro, películas) que, si bien hacen más llevadero el aburrimiento, va en detrimento del sector y sólo beneficia a los jugadores más grandes de la industria.

He encontrado una web dedicada exclusivamente a identificar y analizar vestuario, equipo, y localizaciones de la película Hackers (1995). Qué maravilla.

Tony Levin es de mis bajistas favoritos, pero no me he enterado de este proyecto suyo del año pasado (junto a Jerry Marotta y Phil Keaggy) hasta ahora. Suena todo de fábula.


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